Hoy es un día más, un día más de escuela, de amigos, de chismes, de maestros, de mí.
Hoy me levanté y me sentí mal, tal vez era tristeza o cansancio. No lo sé.
Quiero escribir lo que realmente siento, pero tengo miedo que se divulge.
Que se divulge qué.
Lo que siento, creo y quiero.
Es difícil escribir, ya que hasta esta línea no he escrito nada.
¿Qué es lo que me hace pensar? Tal vez el saber que soy único, bueno, raro, pero para mí, soy único.
El pensar que un día puede gustarme alguien y al otro, otra persona. Sin embargo, algunas veces ni les hablo o ni me llevo con ellas.
Básicamente, mi vida ha cambiado, no soy el mismo de la secundaria, mis traumas han ido extinguiéndose y otros surgiendo.
Realmente nutro mi mente de una idea errónea, ya que la vida no es como las películas. Lo sé, pero añoro que lo fuera. Me hago daño al saber que no será posible llegar a ser la Josie Geller o la blondie lista ( si es que así se dice), ni mucho menos formar parte de versiones modernas de príncipes y princesas.
Me la paso soñando, pensando en todo, pero en nada. Controlando lo que soy y mostrando lo que no puedo controlar.
Tengo sueños que quiero alcanzar, pero yo mismo me limito y trunco el objetivo.
Me han dicho que necesito cambiar, pero no sé cómo hacerlo. Temeroso estoy por…
Si cambio pasará algo.
No quiero seguir siendo el mismo, pero tampoco quiero borrar todo lo que tengo. Necesito apoyo y gracias que lo tengo. Pesa tener que seguir, pero sigo en el el camino.
Pretendo pensar que en este punto de mi vida ya nada me puede sorprender, incluso no me sorprende las estupideces que haría.
Conocer ciertas cosas no han afectado mi vida sino el pensar que ahora todo es posible y no podemos evitarlo, eso es lo que me preocupa.
Prefiero ser mil veces ignorante que saber lo que sé; sin embargo, tengo que aguantar, sobrellevar la carga y seguir como si nada.
Hay que gritar para liberarse, llorar parar olvidar y crecer para mejorar. Sonreír aunque sea por tonterías, pero es lo que hace decir ‘Estoy vivo’. Continuar con todo lo que depara el destino, si es que el destino existe, o construir el siguiente presente.
Hoy estoy triste, no por mí, no por otros sino por saber que ya nada será igual. Esperar cuando sea necesario o atreverse cuando nada ha pasado.
Tomar todo lo malo y bueno como lecciones y seguir hasta que termine el tiempo de estar aquí.
Esto lo escribí en mi adolescencia, yo tendría unos dieciséis o diecisiete años.