Un tanto mayor

Las mañanas ya no me parecen tan frías y tal vez sea porque ya soy mayor.

No quiero decir que me encuentro en la senectud, sino que los años han pasado.

He dejado la niñez y la adolescencia, que no las veo clara y me parecen un sueño que poco a poco se va desvaneciendo. Temo que dejen de existir y que sean solo fotografías de momentos que no reconozco, que he olvidado por la prisa de vivir mi vida, de reconocerme. Lo más simple en mi presente hace que recuerde algunas cosas del pasado y hablo, aparentemente, de generalidades como el amanecer, el viento, alguna canción, algún sabor, ver las estrellas…

Sin embargo, en esas generalidades he construido un mapa de sentimientos que termino por seguir cada que me encuentro con imágenes similares en mi presente. Parece que he fragmentado mis recuerdos dejando solo contemplaciones a través de mis sentidos (olfato, gusto, tacto, vista, oído).

Un mecanismo donde he decidido omitir lo que sucedía y preservar algo del entorno: un cielo, una textura, una melodía, una imagen, yo que sé.

Ahora soy un tanto mayor para vivir, supuestamente en libertada, mi vida, la que tanto deseaba. Sin embargo, ¿qué vida? si lo que más deseo es vivir la que ya ha pasado y que al mismo tiempo voy olvidando.

Me obligo a tener nuevos recuerdos, pero ninguno de ellos llegan a generar una melancolía, aquella que siempre me ha acompañado. Preguntándome cómo será en los años por venir, cuando realmente sea un tanto mayor.