Había una vez un señor que no quería salir de casa.
Vivía solo, comía solo, leía solo y hablaba solo.
Nadie sabía cuál era su nombre, nunca nadie habló con él.
Algunas personas decían que era un vampiro, otras que era un hombre lobo.
Sin embargo, solamente era un señor viviendo solo.
El señor que no quería salir de casa no salía de casa porque no quería, no era necesario.
El señor que no quería salir de casa vivía feliz dentro de su casa, con sus libros y sus plantas, con sus recuerdos y su vida.
Un día, el señor que no quería salir de casa salió para jamás regresar.