Siempre me he sentido solo

De pequeño recuerdo jugar sin amigos, sin vecinos, solo con los muchos-pocos juguetes que tenía, ya en la adolescencia pasaba esas tardes grises escuchando esos discos MP3 piratas de 10 pesos.

Sin darme cuenta la soledad me abrazó y no la he querido soltar.

Los siguientes años no existieron. No hay mucho que decir.

Mis sentimientos, mi razón y mi cuerpo fallaron, se desconectaron e hibernaron.

No sé si hoy reaccionan.

Hubo un tiempo que la rechacé y funcionó por un rato. Luz, calor, alegría y vida.

No era yo. Me había rechazado. Era una lástima.

Las edades llegaron. Hice amistad, hice rutina y sigo, seguimos.

Nos arrastramos, pero soñamos.

Soñamos.

Seguimos soñando.

No la odio, no me odia.

Después de mucho, ya no me siento solo.

Yo soy quien acompaña a la soledad.