Sirvienta sólo de una y esa es mi madre.
Pareciera que los únicos sentimientos que tengo son de odio, desamor, crueldad y venganza, todos mezclados con soledad. Sin embargo, la soledad es la que hace aflorar aquellos otros buenos sentimientos que me hacen recordar quién soy y de dónde vengo.
Pocas personas verán ese otro lado que existe en mí y esas pocas sabrán que mis sentimientos resguardados son tan grandes que termino con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos, la forma más pura de hablar.
Pocas veces-por no decir nunca- hablo de lo que me sucede, de lo que pienso, de lo que me enamora y de lo que sufro. Aprendí erróneamente a que mi vida no es interesante y las personas no tienen el tiempo para escuchar mis tonterías. Siempre será mejor escribir.
Nunca hubo castigo en mi vida mas los que yo me imponía, nunca nadie sabía que era yo quien me obliga a no salir, a no decir, a no hacer porque suponía había cometido un error y necesitaba castigarme. Creo lo más cruel es ser severo con uno mismo.
La vida nunca será una habitación con todo lo necesario para «estar bien», mucho menos es salir e ir de un bar a otro hasta el momento en que no puedas con tus piernas por el cansancio, ni con tu cabeza por la fatal borrachera que te hayas provocado.
Nunca sabré que es la vida.
Sin embargo, diría Cerati: «quiero hacer cosas imposibles«.
