Corazón de piedra [the winter of my life]

 

Esta semana inicio un semestre nuevo de la maestría y hace un mes me enfrenté a la carga de hacer proyectos de la oficina en tan sólo una semana; 2016 ha sido un año pesado y que promete más trabajo y poca diversión. Mi vida en binario donde 1 es despierto para trabajar y 0 dormido para soñar.

A partir de esta reflexión acerca de mi vida en año bisiesto, agregando ciertas salidas con las personas de la oficina y algunas amistades y retomando algunos tweets de mi cuenta he percibido ciertas conductas que no sé si antes las hacía o son nuevas: me ausento en las conversaciones, no encuentro grato el humor de ciertas personas y me reservo a no comentar mi punto de vista por temor a herir los sentimientos de alguien -aunque siempre expreso mi odio al mundo-. Hasta cierto punto, no sé si estas acciones sean por la carga de trabajo, es un hecho que me he vuelto frío con las personas y muy severo con mis comentarios, que terminan pareciendo de la tía solterona y amargada que dejaron plantada en el altar.

Esto puede o está teniendo como consecuencia que me vuelva hermético con aquello que pienso y hago, que no me interese el relacionarme con las personas y termine estando solo en mi habitación mientras trato de elegir una serie o película del Netflix. Aunque la verdad, lo anterior no suena tan mal, pero siempre que sea por placer y no por tratar de evitar algo o alguien, así que he detectado una transformación que en lenguaje de drama queen inventada parece mi corazón se convierte en piedra, cual canción de la Lucía Méndez.

Sin embargo, me preguntó si esto le está pasando a otras personas y cómo están reaccionando. Creo es bueno compartir este tipo de inquietudes, sentimientos, trastornos del sueño o alimenticios.

Tengo una teoría acerca de una segunda adolescencia; ésta es mucho más notoria entre los 25 y 30 y algo años, donde la persona se enfrenta a preguntas como ¿qué estoy haciendo de mi vida? ¿por qué estoy en este lugar? ¿mi cuerpo ya no es el mismo? ¿por qué la gente cambia, estoy cambiando yo? y más preguntas que alguna vez se tuvieron pero uno no tenía que pagar impuestos. Una nueva adolescencia que nos hace nuevamente más vulnerables y con más probabilidades de defecarla en cantidades industriales.

Y tal parece lo anterior me está pasando.

Sin embargo, serán peras o manzanas o alguna otra fruta, verdura o tubérculo, pero uno sigue creciendo. Ya trataré de ver que acciones hago para este momento «raro» de mi vida o acercarme a algún amig@ que me de mis cachetadas por lo mamón que estoy siendo.

Y no iniciar una conversación con: «I was in the winter of my life[…]»