El Marra-¿qué-es?

wid

El DF es una gran ciudad donde uno puede encontrar desde el bar más asqueroso, corriente pero con harto ambiente hasta el más fancy antro/bar con bebidas caras y simples con gente apática, mamona y que no baila. Una ciudad que tiene para todos los gustos, todos los antojos, todas las billeteras y todas las preferencias sexuales y no sexuales que puedan existir. Hablando sólo de lugares donde el alcohol es bebida principal, el baile y la música son aperitivos y fajar es el plato fuerte o incluso también el postre, debo hablar de unos lugares y específico de una calle que «descubrí» en mi estancia en el DF. Obviamente, uno siendo gay, los lugares de los que hablaré son para el ambiente LBGTTI (y demás letras que se agreguen) pero también son lugares para las chaviza buga buena onda o los hombres curiosos y calientes. Para todos y sin discriminar vestimenta ni aspecto físico.

Mi noche de viernes inicia en la soledad de mi departamento, había pasado una leve lluvia que refrescó la gran ciudad y con hambre me decido hacerme algo de cenar. Sin planes, sin gente con quien salir y sin saber que hacer me pongo a platicar por Facebook con una amiga y hablar de la vida, del amor y de la muerte. Sin embargo, lo que realmente quiero es salir de fiesta, ver gente, tomar una cerveza o tal vez dos o más pero no estar en la soledad de mi habitación en viernes. Así tomo la decisión de ir en plan de «estudio antropológico» a esos lugares de diversión nocturna que muchos hombres en Twitter hablaban; tengo que desmentirme y ver si esos lugares son tan divertidos como cuentan en menos de 140 caracteres.

Sin más, le aviso a mi amiga con quien platico que iré a un bar/antro/loqueseaquesea gay. Decido ir SOLO y le comunico por si me llega suceder algo no tan bueno; aunque recibo un leve sermón de mi amiga por ir solo a un bar, cercano al centro del DF y una zona gay me echa la bendición virtual y dice me enviará mensajes cada cierto tiempo para saber si continuo vivo, esas cosas que hacen los amigos preocupados por otros. Termino de cenar, tomo mis llaves, dinero y mi smartphone quien me ayudará a llegar a mi destino en una calle llamada República de Cuba. Busco una reseña en internet del lugar al que iré y me echo la bendición.

En plan de paseo dominical, me hago media hora hasta la esquina de Eje Central y República de Cuba y me recibe con gente de todas edades y con la mezcla de canciones que salen de los lugares que hay sobre esa calle, mientras en mi mente me regaño por salir solo a estos bares. Continuo caminando y encuentro el lugar a investigar: El Marrakech Salón o el Marra como muchos los identifican…

Veo mucha, mucha gente en la calle, unos fuman, otros comen, otros esperan a más, otros ligan y otros ya están con las copas encima a pesar de ser las 10PM. Veo que hay más que el Marra, como La Purísima, El Buen Momento, Bar El 57 y más que no recuerdo pero hay que enfocarse en uno por el momento. Llego a la entrada, dan un revisada rápida para descartar armas y entro, cabe mencionar que las mujeres no las registran del todo porque son hombres quienes revisan. A diferencia de otros lugares, no son exigentes con la vestimenta por lo que observo que hay estudiantes que cargan aún la mochila, hombres «ejecutivos» desaliñándose con cada trago, vatos con esa ropa de antro ultra tight para presumir el gym, otros chicos que mi madre les regañaría por salir en «esas fachas», chavas vestidas para antro y otras que doy gracias que estén vestidas, en pocas palabras un combomix de personas.

Comparando con algunos antros/bares en Monterrey, la diferencia es abismal ya que hay mucha más personas, mucho más ambiente y mucha más «me vale madres». Se me dificulta llegar a la barra, a pesar de no ser tan grande el lugar, pero una vez ahí pido una cerveza y me hago un sitio para no moverme y no ser aplastado por la gente. Haciendo un rápido reconocimiento del lugar, está la barra, los baños al fondo, una escaleras que te llevan a un «segundo» breve piso/balcón y ahí está un guarda cosas(bolsas, mochilas, etc.), frente a la barra hay unas escaleras donde los djs bailan y tratan de aumentar más la temperatura del lugar y hay como dos pilares que si pudieran hablar podrían decir que han sido ultrajados o violados más de una vez en la noche. Además hay un proyector destinado a películas algunas veces muy raras de los 80s o existencialistas o documentales, esa noche se proyectaba el documental Pina, pero otra noche estaba La Montaña Sagrada de Jodorowsky y otra noche una película de los 80s un tanto kitsch, un tanto sci-fi y un tanto boom sexual.

Veo que no sólo hay gays, hay también parejas bugas que van en plan de curiosidad aunque debo aceptar que son tan molestos porque se emocionan con poco. La noche va tranquila, la música que es lo más importante en este tipo de lugares no me defrauda y me emociona saber que no sólo ponen iconos gays sino que va del pop de los noventas por el reggeton sucio pasando por las divas mexicanas y el sonidito y mucho más. Toda una variedad de géneros se escucha que no hay queja por parte de la gente, al contrario hace que unos se suban a la barra–tal parece ya una costumbre– a bailar o subastarse o manosear al chico que ya estaba arriba. Algo que me pareció muy divertido por los personajes que se trepaban a bailar, por los urgidochos manoseando la mercancía y los meseros cuidando de no caigan sobre las botellas o tiren los vasos de las bebidas que preparan. Y es la barra lo representativo del lugar, ya que además de ser el dispensador de alcohol por parte de meseros agradables pero heterosexuales, también es escenario (justo a partir de las 11.30PM y por un breve momento) para imitadores de ciertas divas mexicanas e internacionales y de show stripper que no fue del todo mi agrado. *trata de olvidar a los strippers que vio*IMG_20140208_004445

Digamos que el show stripper y de las amigas travestis/transexuales es un break de la noche para descansar de bailar, de fajar, de coquetear, de todo y recargar energía para lo que siga después. Utilicé este break para enviarle señales de vida a mi amiga por Facebook y enviarle también fotos de lo que sucedía. Una vez terminado el break, todo continua y se libera el espacio aunque es por un breve rato; siempre hay gente y cuidado si se te cae algo al suelo será todo un reto. Muchos continúan bailando en la barra, otros más son bajados, alcohol es lo que ya transpiran, y las cervezas y mojitos se siguen consumiendo.

Si es que ya te sientes chocado por estar apretujado, puedes salir y fumarte algo o comprarte una paleta de 5 pesos de los vendedores que están afuera, comerte una hamburguesa o un hotdog, sentir un poco de aire y regresar, o ir al lugar de enfrente o al de lado o el otro lado. Variedad hay y gente habrá. El lugar es cerrado a las 3AM–al menos a esa hora salí– pero puedes quedarte mucho más tiempo dentro del bar, si es que eres quien gusta de ver el amanecer. Al menos lo que me han contado.

Por ahora, no he regresado pero ya planeo ir nuevamente ahora con mis roomies y ver que tal es la experiencia pero ahora en grupo.