No es sencillo escribir las ideas que revolotean en la cabeza y ni tampoco es sencillo que las ideas sean coherentes. Al menos para mí no lo es.
Tengo la dicha de conocer personas con una gran habilidad para escribir pequeños relatos, cartas memorables y tweets divertidos que podrían llegar a ser libros (estoy en espera de ver su nombre en alguna librería) y es por ellos que he llegado a conocer un poco de los mucho que hay de libros, películas o cosas que debería saber.
Estos días me percate que escribir hace que mis sentimientos se vayan, lo que quiero decir es que al escribir lo que siento al instante se va y queda en el papel, entro en un estado de tranquilidad. No sentir nada, en un estado de vacío mental es lo mejor que me puede suceder. Una terapia.
El punto es que quisiera mis ideas fluyeran al expresar mi opinión acerca de alguna película que haya visto, de algún libro, de un video de internet. Pero me encuentro con muchas ideas y con muchas trabas al querer plasmarlo en palabras escritas y la mayoría de las veces no se llega a entender mi mensaje. Sin embargo, aún teniendo problemas con eso de expresarme, el tiempo continua y veo mejoras de lo que escribo ahora a lo que escribía hace unos años.
Y es de esos escritos de años anteriores y situaciones pasadas los desempolvaré, los revisaré y los pondré en mi blog; todo como un ejercicio terapéutico-biográfico (que así he llamado) que me ayudará a ver como he crecido en muchos aspectos. Un viaje al pasado que me define en el presente, además de acompañar alguno de mis relatos con dibujos para hacerlo un poco interesantes para aquellos que leen este blog.
